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Bancos llenos de limones


Leyendo sobre la actual crisis económica uno observa que los expertos indican que uno de los problemas existentes es que los bancos ya no se prestan dinero entre ellos y añaden que es una situación semejante a la del problema de los limones. Pero ¿cuál es el problema de los limones?

La primera vez que oí hablar sobre él fue en el libro “El economista camuflado” de Tim Harford donde contaba que el problema de los limones fue propuesto por el Premio Nobel de Economía George Akerlof en un artículo publicado en 1970. El termino limón no se refiere a la fruta. Limón es el termino que se utiliza en USA para referirse a los coches de mala calidad en contraposición a los coches de buena calidad o melocotones.

Esto es lo que Tim Harford cuenta en su libro:

Akerlof escogió como ejemplo el mercado de coches de segunda mano y demostró que, incluso si el mercado es altamente competitivo, simplemente no puede funcionar si los vendedores saben mucho sobre la calidad de los coches que venden y los compradores no. Por poner un ejemplo sencillo, supongamos que la mitad de los coches usados que están a la venta son “melocotones” y la otra mitad son “limones” . Los melocotones tienen un mayor valor para los compradores potenciales que para los vendedores – si no fuera así, los compradores no serían compradores -: digamos que valen 5.000 dólares para los potenciales compradores y 4.000 dólares para los vendedores. Los limones son cacharros sin ningún valor. Los vendedores saben si el coche que tienen a la venta es un limón o un melocotón. Los compradores tienen que adivinar.

Un comprador a quien no le importe arriesgarse un poco podría pensar que cualquier importe entre 2.000 y 2.500 dólares sería un precio razonable por un coche que tiene un cincuenta por ciento de probabilidades de ser un melocotón y el otro cincuenta de ser un limón. El vendedor también consideraría que se trata de un trato justo para unas probabilidades 50/50; pero el vendedor, en realidad no se enfrenta a esas probalididades de 50/50: él sabe con certeza si se trata de un melocotón o de un limón. El problema es que si le ofrecieras 2.500 dólares a un vendedor que tuviera un limón, éste te estrujaría la mano; pero un vendedor que tuviera un melocotón encontraría algo insultante tu oferta. Si comienzas a darle vueltas a la idea de ofrecer 2.500 dólares por un coche, rápidamente descubrirás que sólo los limones están a la venta a ese precio. Por supuesto, si ofrecieras 4.001 dólares, verías también los melocotones existentes en el mercado (pero los limones no desaparecerian), y 4.001 dolares no es un precio atractivo por un coche que sólo tiene una probabilidad del cincuenta por ciento de funcionar correctamente.

No se trata sólo de un problema sin importancia sobre aspectos secundarios del mercado. En este escenario, ¡no hay mercado! Nigún vendedor está dispuesto a vender un melocotón por menos de 4.000 dólares, pero ningún comprador está dispuesto a ofrecer esa cantidad por un coche que tiene una probabilidad del cincuenta por ciento de ser un limón. Los vendedores no ponen en venta melocotones, los compradores lo saben y, al final, los únicos coches que se comercializan son los poco valiosos limones, que son transferidos por casi nada.

Ahora sustituyan limones por hipotecas subprime y coches por Vehículo de Investimento Estructurado y entenderán el problema actual de los bancos: Ningún banco quiere prestar dinero a otro por que teme que la garantía de ese préstamo sea un limón y no un melocotón.

La única diferencia es que en este caso los actores del problema cumplen los dos roles de vendedores y compradores lo cual complica más aún las cosas.

En resumen, el futuro de esta crisis económica está en manos de vendedores de coches de segunda mano que nosotros llamamos banqueros y que tratan de estafarse los unos a los otros. Y su única esperanza es que papa Estado les compre todos los limones para que ellos puedan disfrutar en exclusiva de los melocotones.

Que negro futuro nos espera.

3 comentarios

  1. Precisamente estaba leyendo este libro. No me está descubriendo la pólvora, pero me gusta el estilo de presentar las cosas ordenadamente y enlazando unos conceptos con otros.

    En cuanto a los limones… qué agrios nos van a saber.

  2. Esclarecedor, gracias.

  3. Será que los limones no han subido de precio…jejeje.

    Saludos.

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